
En una sala de spa para piezas mayores, el objetivo es sencillo: un calor constante y uniforme que llegue hasta la planta del pie, sin quemar la piel. Cuando el calentador no puede mantener ese nivel de calor, los pies permanecen fríos, los músculos se mantienen tensos y toda la sesión pierde su eficacia. Por eso hemos creado este calentador de tipo “seta”, capaz de proporcionar un calor infrarrojo fiable justo donde se necesita.
Lo importante en su interior
Utilizamos lámparas infrarrojas de onda corta con tubos de cuarzo, que emiten calor radiante de alta energía. Este calor calienta directamente a las personas y a las superficies, y no al aire que los rodea. Una potencia de 300–500 W, combinada con un reflector debajo del diseño en forma de seta, permite concentrar el calor en la zona de los pies. Se logra un calentamiento rápido, generalmente en cuestión de segundos, y un calentamiento uniforme en toda la área del pie. Funciona con una toma eléctrica estándar de 120 V, y el termostato integrado mantiene la temperatura estable. Para mayor seguridad, cuenta con protección contra vuelcos y un revestimiento resistente a la humedad, adecuado para ambientes húmedos como los spas.
Por qué este enfoque funciona
Las personas mayores necesitan calor localizado para mejorar la circulación sanguínea, y el calor infrarrojo logra esto con mínimo movimiento de aire. El calor penetra en la planta del pie, ayudando a que los músculos se relajen y promoviendo el flujo sanguíneo. Dado que el calor es dirigido, mantiene el agua a una temperatura cómoda, sin sobrecalentar la habitación. El consumo de energía es razonable, y la vida útil de la lámpara es de miles de horas, por lo que no es necesario reemplazarla con frecuencia. El diseño en forma de seta también protege la lámpara, de modo que los clientes solo sienten el calor, no el resplandor.
Detalles prácticos
Coloque el calentador a una distancia de 18–24 pulgadas sobre el área donde se colocan los pies, para garantizar un calentamiento uniforme. Guarde el calentador alejado de toallas y cortinas, para que el flujo de aire no quede obstruido. La lámpara emite una gran cantidad de energía radiante, por lo que evite exponer directamente la piel durante largos periodos de tiempo. Use un temporizador para asegurar que las sesiones sean seguras. Ajuste el calentador según el tamaño del área donde se colocan los pies; si es demasiado pequeño, el calentamiento no será uniforme. Si la habitación tiene corrientes de aire, agregue algo de calor adicional para que los pies permanezcan calientes desde el inicio hasta el final.