
¿Por qué reemplazamos los cables de calefacción antiguos por lámparas infrarrojas de 800 W?
La mayoría de los hornos de restaurantes funcionan de la misma manera: calientan algunos cables, y esos cables a su vez calientan el aire. Luego, ese aire se encarga de calentar la comida. Es un proceso lento. Se desperdicia mucha energía solo esperando a que el aire se caliente.
Decidimos dejar de perder tiempo con ese proceso. En su lugar, utilizamos bombillas infrarrojas de 800 W. Estas no necesitan pasar por intermediarios; transfieren la energía directamente a la comida.
La magia de las lámparas infrarrojas de 800 W
Lo mejor es que estas lámparas alcanzan su temperatura máxima casi al instante en que se encienden. Ya no hay necesidad de esperar a que el horno se “calefaccione”. Es muy rápido.
Cuando el horno no está encendido durante veinte minutos antes de cada turno, la cuenta de electricidad se vuelve más razonable. Para una cocina que prepara cientos de platos por turno, los kilovatios ahorrados suman mucho.
Instalación
Estas lámparas están hechas de vidrio de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque en una cocina real, las luces se encienden y apagan constantemente. El vidrio barato se rompe bajo ese tipo de estrés, pero el cuarzo puede soportarlo.
Elegimos la potencia de 800 W porque es el punto óptimo. Se obtiene suficiente calor, pero sin que se agoten los interruptores tan pronto como se encienda el horno.
Si vas a instalarlas en un horno antiguo, asegúrate de verificar las tomas eléctricas. La mayoría de estas lámparas están diseñadas para ser reemplazos fáciles, así que no será necesario desconectar los cables o reconstruir todo el sistema eléctrico.
Algunas cosas a tener en cuenta
Las lámparas infrarrojas no son una solución mágica. Su efecto es dirigido. Si estás acostumbrado al calor lento de un horno tradicional para asar alimentos, esto será diferente. Si colocas los alimentos demasiado altos, la capa superior se quemará antes de que la capa inferior se caliente.
Debes probar diferentes posiciones para los estantes, para encontrar el punto óptimo de radiación y evitar que los bordes de los alimentos se quemen y el centro quede frío.
En resumen, ahorrar dinero en electricidad se resume en dos cosas: mantener la puerta cerrada y evitar el tiempo de calentamiento previo. Al omitir esta fase de calentamiento del aire, simplemente eres más eficiente.