
El secreto de por qué algunos calentadores infrarrojos simplemente dejan de funcionar
Aquí hay un pequeño secreto del sector: cuando un calentador infrarrojo deja de funcionar, rara vez es el elemento calefactor el que falla. Por lo general, el verdadero culpable es ese pequeño punto donde el cable de plomo se conecta al tubo de cuarzo.
Parece ser un detalle insignificante. Pero, según nuestra experiencia, ese punto es precisamente donde decide si el calentador durará una década o se estropeará en solo seis meses.
El problema con el calor
Imagínese qué sucede cuando se enciende el calentador: todo se calienta. Luego, al apagarlo, todo vuelve a enfriarse.
El problema es que el metal y el vidrio no reaccionan del mismo modo ante el calor. Se expanden y se contruyen a diferentes velocidades. Esto genera una tensión constante en el punto de conexión.
Los calentadores baratos utilizan adhesivos básicos que no son capaces de resistir esta presión. Estos adhesivos se secan, se agrietan, y entonces ocurren problemas. La humedad y el oxígeno penetran dentro del dispositivo, los filamentos internos comienzan a oxidarse y el aislamiento falla. Una vez que eso sucede, se produce un cortocircuito.
Cómo lo hacemos nosotros
Muchas fábricas simplemente usan materiales para sellar esa conexión, sin más. Nosotros tomamos otro enfoque. Utilizamos silicona de alta temperatura y resinas especializadas que mantienen su flexibilidad incluso a 250°C. En lugar de luchar contra el tubo, el sello se mueve junto con él.
Además, antes de sellarlo, utilizamos un proceso preciso de prensado. Esto asegura que el contacto eléctrico quede bien fijado. De esa manera, si un cable se tira durante la instalación, no se moverá de su lugar.
Un consejo sobre el diseño
Existe un equilibrio que se debe mantener. Un mejor sellado implica usar más material en el extremo del tubo. Por eso, hay que tener cuidado con la carcasa del calentador. Si se coloca un calentador de alta potencia en un espacio pequeño sin circulación de aire, ese sello puede actuar como disipador de calor y derretir la carcasa exterior.
Se trata de encontrar el equilibrio adecuado. Para asegurarnos de que todo funcione bien, sometemos nuestros sellos a una tensión 1.5 veces superior a su capacidad nominal. Es una especie de prueba de estrés para asegurar que puedan resistir las condiciones reales del mundo exterior.